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lunes, 22 de febrero de 2016

Los monopolios mundiales de las marcas y sus significados.

¿Sabe quién está detrás de los productos que llenan su cesta de la compra?
El universo de marcas que puebla el lineal del supermercado puede ser una ilusión. Detrás, pocas y muy grandes empresas controlan el mercado. La distribución, el comercio de cereales o la producción de semillas son también negocios en pocas manos.
Hacer mercado es algo que se hace de forma rutinaria, pero, ¿ha pensado a dónde llega el dinero que paga, realmente? Recorrer los pasillos de un supermercado es como visitar un parque temático de marcas. Ante usted se despliegan decenas de champús, cereales, medicinas, bebidas, detergentes… Todos con etiquetas y nombres bien distintos.
Va llenando su cesta y se dirige a caja a pagar. Lleva detergente Ariel, esas pilas Duracell para el control remoto la TV, su champú Pantene, el desodorante Axe, una bolsa de sopas Knorr, unas patatas Doritos y unos cuantos productos más.






Y allí, mientras hace fila, si se entretiene leyendo las letras más minúsculas de su etiquetado, descubrirá que su dinero va a parar a apenas un puñado de empresas.

Según datos de la ONG Intermon Oxfam, tan sólo 10 empresas controlan casi la totalidad del mercado mundial de alimentos y bebidas.

“Las múltiples marcas en cada tipo de producto dan a los consumidores la falsa impresión de que pueden elegir entre diferentes productos que compiten entre sí, cuando, de hecho, las ventas son de unas cuántas compañías”, sostiene Patrick Woodall, director de Investigación de Food & Water Watch, una asociación estadounidense que vela por los derechos de los consumidores.

Y cada vez más, las empresas tienden a absorber a otras más pequeñas o a fusionarse para controlar un número creciente de marcas y productos.

En 2015 esta tendencia ha batido un récord: el volumen de fusiones y adquisiciones empresariales ha alcanzado los US$4,1 billones a nivel mundial, según datos del banco de inversiones J P Morgan.
Nestlé: la más poderosa en alimentación
Es la empresa más grande dedicada a la alimentación. Con un valor bursátil de cerca de US$231.000 millones escondidos tras más de 1.600 marcas, la empresa suiza domina los supermercados. Entre sus productos puedes encontrar marcas tan conocidas como Nescafé o Nestea. Cereales, lácteos, marcas de agua e incluso alimentos para mascotas entran dentro de su oferta.
Así, productos como Nesquick, Crunch, Abuelita, Purina, el agua Perrier o S. Pellegrino o la gama láctea de La Lechera son todos suyos.

COCACOLA Y PEPSI
Estas dos empresas estadounidenses parecen condenadas a competir entre sí gracias a sus dos míticas bebidas de cola carbonatada. “El mundo se divide entre aquellos que aman Pepsi y aquellos que aman Coca Cola”, es un chascarrillo que resume bien su enfrentamiento. Pero ambas compiten en muchos más productos. Bebidas y todo tipo de snacks son su especialidad en los estantes.

Unilever y Procter and Gamble: más allá de comida y bebida
Por supuesto, no solo comida y bebida es lo que se compra en un supermercado diariamente.

Productos de limpieza del hogar, de higiene personal, de belleza e incluso medicinas también se encuentran en los supermercados y sufren de similares niveles de concentración empresarial. En este apartado destacan las empresas Unilever y Procter and Gamble, que reúnen casi mil marcas entre ambas, de productos diversificados, no sólo de alimentación. Así, los desodorantes Rexona y Axe, productos alimenticios como Knorr o Maizena, las cremas Dove y Ponds, o productos de limpieza como Domestos o Persil pertenecen a Unilever.

Dentro de Procter and Gamble también hay marcas muy conocidas: el detergente Ariel, las pilas Duracell, las cuchillas de afeitar Gillette, el champú Pantene oel HyS, el maquillaje de Max Factor o productos de higiene femenina como Tampax o Evax.

Es difícil salir de un mercado latinoamericano sin llevar en la cesta algún producto de la empresa mexicana Bimbo.






Con unas ventas netas de US$14.000 millones tiene presencia en 22 países de América, Asia y Europa, cuenta con más 10,000 productos y con más de 100 marcas bajo su paraguas.

La compañía está presente en el mercado de pan de caja y pastelillos con marcas como Bimbo, Oroweat, Wonder, Tía Rosa, El Globo, Saníssimo, Coronado, Del Hogar, Milpa Real, Suandy, Lonchibón y Marinela.

Su presencia en los productos horneados es tal que, en México, por ejemplo, 24 de cada 100 pesos que los consumidores se dejan en este apartado corresponden a sus productos.

“En el sector de la comida envasada las operaciones corporativas no han aminorado”, corrobora Szalai, de Euromonitor International. El grupo estadounidense ConAgra se hizo el pasado noviembre con el fabricante de marcas blancas Ralcorp por 4.950 millones de dólares, creando el mayor productor de alimentos envasados del país. En febrero de 2012, Kellogg’s compró las patatas Pringles a P&G por 2.700 millones de dólares.

Un año antes, Unilever vendió Sanex a Colgate-Palmolive, al tiempo que le compraba su negocio de detergentes en Colombia. En 2010, la firma anglo-holandesa pagó 3.700 millones de dólares en efectivo por Alberto Culver –la firma de los champús TRESemmé, entre otras marcas–, la mayor compra de la década. Y solo la reciente integración de las siete embotelladoras de Coca-Cola en España dará lugar a la mayor industria del sector agroalimentario del país, con ¡3.000 millones de euros de facturación!

El temor de algunos parece estar justificado. “Los oligoplios son muy difíciles de romper. Hay alternativas interesantes, pero es complicado cambiar cómo funciona el sistema alimentario”, reconoce Sophia Murphy, investigadora del Institute for Agriculture and Trade Policy.

Y aunque la mayoría de los consumidores sigue sin ser conscientes de este fenómeno, “algunos empiezan a actuar más como ciudadanos, basando su toma de decisiones no solo en atributos de precio y calidad”, añade optimista Mary Hendrickson. Así que la próxima vez que llene la cesta de la compra, no olvide mirar en la letra pequeña quién está detrás.


miércoles, 10 de junio de 2015

Planta de Acetaminofen existe pero envenena

En la noche del domingo se hizo viral por las redes sociales, un video de una profesora universitaria y precandidata al parlamento por el PSUV que recomendaba al pueblo venezolano consumir la “planta de acetaminofén” como alternativa a la escasez del medicamento del mismo nombre. En efecto, existe una planta que lleva dicho nombre pero que no tiene nada que ver con el medicamento farmacéutico acetaminofén.

Según la Universidad Nacional de Colombia, el medicamento acetaminofén es uno de los analgésicos más utilizados mundialmente y se obtiene mediante síntesis total a partir del fenol, que es a su vez un alcohol, implicando dos reacciones químicas previas. Definitivamente, no se puede sembrar una planta de tal cosa y mucho menos hacer guarapo con ésta.

Entonces ¿Qué es la planta de acetaminofén?

Es importante aclarar que sí existe una planta conocida popularmente en Venezuela como acetaminofén (Plectranthus ornatus Codd); sin embargo, esta no tiene nada que ver con el producto farmacéutico e incluso está contraindicada por autoridades de salud debido a que su consumo puede producir la muerte. Recomendar una planta contraindicada por televisión pública además de irresponsable es muy peligroso.

Plectranthus ornatus Codd, es una planta también conocida comúnmente como “boldo paraguayo”, “falso boldo” o “boldo rastrero”, ampliamente difundida como medicinal en Paraguay y Brasil, por sus supuestas propiedades antiulcerosas, digestivas y hepatoprotectoras. Por esta razón, no existe relación alguna entre las propiedades de la planta y las del medicamento del mismo nombre, y un mal uso de esta hierba podría resultar altamente peligroso.

Su consumo más habitual suele ser el de infusión. Esta se obtiene hirviendo un gramo de hojas secas por cada taza de agua durante 15 minutos, dejando reposar y colando.

Ya han habido reportes de muertes

EL INFORMADOR de Venezuela, reportó el día 5 de marzo, que hasta esa fecha se había reportado la muerte de dos niños, un bebé de un mes y otro de 14 meses de nacido por el consumo de la planta llamada “acetaminofén”.

Más información:

El director el Hospital Universitario Pediátrico Agustín Zubillaga (HUPAZ), Jorge Gaiti, manifiesta su preocupación ante la sospecha de la muerte de dos niños por intoxicación herbácea.

Los afectados fueron un bebé de un mes y ocho días de nacido, a quien le dieron una bebida de manzanilla y mastranto, además de un niño de 14 meses a quien le dieron a tomar un ‘guarapo’ de acetaminofén. Los decesos ocurrieron en enero pasado, detalla el galeno. Y la sospecha de la muerte es por intoxicación herbácea, reitera. Un tercer niño también se intoxicó por la misma causa, pero sobrevivió.

El galeno alerta sobre el peligro del consumo de infusiones de plantas y exhorta a no utilizar en niños de ninguna edad infusiones para bajar la fiebre y combatir diarreas, porque obviamente, las defensas de un infante enfermo son inferiores a la de uno sano y suministrarle un brebaje puede causarle problemas cardiovasculares, renales, así como al sistema nervioso central y dejar secuelas para toda la vida, incluso ocasionar la muerte, como se sospecha ocurrió con estos niños. “No se justifica que un niño se muera por esas causas”, insiste.

Si un infante padece una diarrea y le das una infusión que aumenta la diuresis, es decir, orina más, empeora su cuadro de salud porque la deshidratación es mayor. La recomendación es que “no me le den a los niños de ninguna edad infusiones de hierbas, no queremos sigan pasando situaciones similares como estas dos muertes que se sospecha sean por esta causa, porque esta matica (se referiría a la acetaminofén) la están vendiendo bastante, me dijeron a mí”, alerta el galeno.

Dijo que las investigaciones continúan; se les está haciendo la autopsia verbal, que consiste en hacer las entrevistas en el entorno. Y a la planta le harán los estudios respectivos en la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, (UCLA).

¿Cree usted que la escasez de medicamentos influye en la ingesta de estas infusiones?
Entendemos la situación que se ha presentado con algunos medicamentos que no se consiguen y en el desespero los familiares recurren a hierbas, pero en el desespero no se puede poner en riesgo la vida del niño por la ingesta de algo que no se sabe quien dijo que era bueno contra determinada enfermedad, pues se desconocen las características de la planta.

Vía Yusnaby Post / BluRadio